La XXXVI Giraldilla Flamenca concluyó el pasado, 19 de abril, con un rotundo éxito de participación y calidad artística, culminando con el emotivo acto de imposición de la Giraldilla Flamenca a la cantaora lebrijana Inés Bacán, en reconocimiento a una trayectoria ejemplar y profundamente arraigada en la tradición del cante jondo.
Organizada por la Peña Flamenca Pepe Montaraz con la colaboración del Ayuntamiento de Lebrija, esta trigésimo sexta edición se desarrolló entre el 15 y el 19 de abril, consolidándose una vez más como una de las citas imprescindibles del calendario flamenco de nuestra ciudad. Durante cinco jornadas, la entidad acogió un programa de gran nivel, gratuito y abierto al público, que atrajo a numerosos aficionados y aficionadas al templo del flamenco.
El cartel artístico reunió a destacadas figuras del panorama flamenco actual, con actuaciones que fueron ampliamente aplaudidas por el público asistente. El ciclo arrancó con Jesús Méndez, seguido por Malena Carrasco, Consuelo Haldón y Antonio Reyes, todos ellos acompañados por guitarristas de reconocido prestigio, ofreciendo noches de cante que destacaron por su autenticidad y calidad interpretativa.
El acto de clausura, celebrado el domingo 19 de abril, constituyó el momento más significativo del programa. En un ambiente cargado de emoción, se llevó a cabo la entrega de la Giraldilla Flamenca a Inés Bacán, con la intervención de Alfonso García como mantenedor del acto. La jornada contó con la presencia de representantes institucionales, miembros de la Peña y numerosos aficionados, que quisieron acompañar a la artista en un reconocimiento considerado unánime y merecido.
Durante su intervención, Pepe Barroso subrayó que este galardón había supuesto “un acto de justicia, de memoria y de afirmación del valor que concedemos en Lebrija a la cultura flamenca”, destacando la figura de Inés Bacán como referente indiscutible de un cante “que nace de la raíz y se proyecta con dignidad hacia el futuro”. Asimismo, puso en valor su pertenencia a una de las sagas más influyentes del flamenco, así como su fidelidad a los códigos más puros del arte jondo.
La homenajeada, visiblemente emocionada, recibió este reconocimiento como símbolo del cariño y la admiración de su pueblo, tras una carrera marcada por la honestidad artística y la coherencia estética. Desde sus inicios profesionales en 1990, ha desarrollado una trayectoria sólida, participando en festivales nacionales e internacionales y dejando una destacada producción discográfica, con trabajos como De viva voz, Soledad sonora, Pasión o Serrana.
Tras el acto protocolario, el público disfrutó de la actuación de la bailaora Concha Vargas, que puso el broche artístico a una edición que ha sido valorada muy positivamente tanto por la organización como por los asistentes.