Una misa de acción de gracias y despedida puso el broche a más de un siglo de presencia de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, dedicadas al cuidado y acompañamiento de las personas mayores
El Asilo de San Andrés acogió ayer una emotiva misa de acción de gracias y despedida con motivo del final de la presencia de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en el municipio, donde han desarrollado su labor durante 113 años.
La celebración estuvo marcada por la emoción, el cariño y la gratitud hacia una congregación que, durante más de un siglo, ha dedicado su vida al servicio de los demás, especialmente al cuidado y acompañamiento de las personas mayores y de quienes más lo necesitan.
A lo largo de estos 113 años, las Hermanas de la Caridad han dejado una profunda huella en la historia del municipio y en la vida de numerosas personas y familias. Su vocación de servicio, su cercanía y su entrega desinteresada han sido un ejemplo de solidaridad, generosidad y humanidad, valores que forman parte del legado que dejan en la comunidad.
Con motivo de esta despedida, el alcalde ha querido expresar su más sincero reconocimiento y agradecimiento por la extraordinaria labor que las religiosas han desempeñado durante todos estos años.
La misa de acción de gracias y despedida ha servido para reconocer públicamente una trayectoria centenaria que forma parte de la memoria colectiva del municipio. Aunque esta despedida pone fin a una etapa histórica, el recuerdo y el agradecimiento hacia las Hijas de la Caridad permanecerán vivos entre todas aquellas personas que, de una u otra manera, se han beneficiado de su labor.